Mostrando entradas con la etiqueta Determinismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Determinismo. Mostrar todas las entradas

miércoles, septiembre 26, 2007

Titanic

Sonando en mi cabeza: El miedo que tengo (Astrud )
El miedo que tengo no lo quieras saber.
Es peor si pienso, no me hagas pensar otra vez.
Siempre digo que me he acostumbrado,
pero no me acostumbro ni en broma,
me desacostumbra de golpe
el miedo que tengo, el miedo que tengo,
el miedo que tengo, el miedo que tengo,
el miedo que tengo, el miedo que tengo,
el miedo que tengo, el miedo que tengo,
el miedo que tengo, el miedo que tengo.
Muchas veces mucho antes ya sé que va a pasar
y me agarro de la sábana listo para hiperventilar.
Pero el miedo sólo asoma un poco y se va.
Va a ser interesante cuando se decida de veras
el miedo que tengo, el miedo que tengo,
el miedo que tengo, el miedo que tengo,
el miedo que tengo, el miedo que tengo,
el miedo que tengo, el miedo que tengo,
el miedo que tengo, el miedo que tengo ...
En el supermercado de pronto hay que salir corriendo.
Salta un skater a mi lado y, ¡chack!,
sé que tendré que estar muerto, muerto.
¿Cómo no tenerlo? ¿Cómo no tenerlo? ¿Cómo no tenerlo?
El miedo que tengo, el miedo que tengo,
el miedo que tengo, el miedo que tengo,
el miedo que tengo, el miedo que tengo,
el miedo que tengo, el miedo que tengo.
¿Cómo no tenerlo? ¿Cómo no tenerlo? ¿Cómo no tenerlo?
El miedo que tengo, el miedo que tengo,
el miedo que tengo, el miedo que tengo,
el miedo que tengo, el miedo que tengo,
el miedo que tengo, el miedo que tengo.
Siempre es el mismo objeto el que sacude tus miedos. Unas palabras, un gesto y la confianza que habías tomado se desvanece. Caes entonces en la cuenta de que esa confianza era menos trivial y más frágil de lo que tu consciente podía pensar.
No era banal la dedicación que creías incondicional, ni tampoco lo era la importancia que le otorgabas.
Las máscaras que formaban la cotidianidad desaparecen y quedan expuestos unos miedos con que no contabas por que no quisiste creer en que la confianza se quebrase.
Entonces tienes miedo, ¿cómo no tenerlo si la incertidumbre te acecha y amenaza con darte una hostia en la cara?

sábado, julio 14, 2007

Las piscinas son para el verano.

Sonando en mi cabeza: Me casaré cuando me enamore (Francisco Nixon )
Me casaré cuando me enamore
pero no por miedo
No por miedo
a quedarme solo
o sin dinero
Y si me engaña
sabré perdonar
Y si me cuida
podré enfermar
Si vienen niños
Dios proveerá
Si no hay dinero
pues no habrá dinero
Si es aburrido
yo lo haré divertido
Me entregaré cuando esté seguro
de que quiero hacerlo.
Quiero hacerlo
aunque esté cansado
de que pase tiempo
Y si me engaña
sabré perdonar
Y si me cuida
podré enfermar
Si vienen niños
Dios proveerá
Si no hay dinero
pues no habrá dinero
Si es aburrido
yo lo haré divertido
Y si me engaña
sabré perdonar
Y si me cuida
Podré enfermar
Si vienen niños
Dios proveerá
Y si no hay dinero
pues no habrá dinero
Si es aburrido.
Lo buscas desesperadamente; un indicio que anuncie que todo va a derrumbarse y que voverás al punto de donde sabes que no has acabado de salir.
Te empujas a la apatía y en el camino buscas resquicios de felicidad con que entretenerte.
Pero los tiempos han cambiado. Esta vez es cierto, y cansado de pesimismos, dibujo sonrisas en mis ojos. Y hago esfuerzos por reírme de lo que otro día pasó.
La piscina está llena de agua y ha llegado el momento de probar suerte. Hasta las últimas consecuencias. Ahora sí.
Quedan millones de canciones por descubrir. Y mucho tiempo para hacerlo.
Francisco Nixon es uno de esos nombres que sé indispensables pero del que nunca había parado a escuchar en su faceta solitaria. Algo imperdonable hace unos meses, y hoy naturalmente comprensible.
En una mañana de desbarajustes generalizados y ninguna gana de desayunar, le descubro en mi portatil entre las melodías naïf de Bel Diviolet y Linda Guilala.
Una letra sincera, disfrazada por momentos de burla, acompaña a guitarras y suaves percusiones que dibujan una melodía íntima de pegadizo traqueteo. Ella es perfecta, no cabe duda.

miércoles, julio 04, 2007

Al futuro por el revival.

Sonando en mi cabeza: Amarraditos (María Dolores Pradera )
Vamos amarraditos los dos,
espumas y terciopelo.
Yo con un recrujir de almidón,
y tú serio y altanero.
La gente nos mira
con envidia por la calle.
Murmuran los vecinos,
los amigos y el alcalde.
Dicen que no se estila ya más
Ni mi peinetón (¿?) ni mi pasador
Dicen que no se estila, no,no,
ni mi medallón ni tu cinturón.
Yo se que estilan tus ojazos y mi orgullo
cuando voy de tu brazo por el sol y sin apuro
Nos espera nuestro cochero
frente a la iglesia mayor.
A trotecito lento recorremos el paseo.
Tú saludas tocando el ala de tu sombrero mejor,
y yo agito con donaire mi pañuelo.
No se estila,
ya sé que no se estila
que te pongas para cenar
jazmines en el ojal
Desde luego,
parece un juego,
pero no hay nada mejor
que ser un señor de aquellos que vieron mis abuelos.
Nos espera nuestro cochero
frente a la iglesia mayor.
A trotecito lento recorremos el paseo.
Tú saludas tocando el ala de tu sombrero mejor,
y yo agito con donaire mi pañuelo.
No se estila,
ya sé que no se estila
que te pongas para cenar
jazmines en el ojal
Desde luego,
parece un juego,
pero no hay nada mejor
que ser un señor de aquellos que vieron mis abuelos.
A cada momento se escribe el futuro, que así se define como el resultado unívoco e inequívoco del conjunto de cada uno de nuestros movimientos. Grandes o pequeños, no hay calibre en realidad que cuantifique la influencia de nuestros actos sobre el destino.
Por mucho que intentemos predecirlo o estimarlo, el futuro se escapa a nuestro conocimiento. Y sin embargo, como un algoritmo irresoluble, no hay nada más cierto y preciso.
Nuka lo sabe tan bien como yo mismo. No hay miedo al futuro. De nada sirve el miedo ante lo desconocido.
Como pioneros aviadores, nos dejamos llevar por el viento que sopla más fuerte, y sólo pensamos en sentir cómo el aire golpea nuestras mejillas.
Mirando adelante, a veces es adecuado tomar referencias pasadas. Sonidos antiguos y chaquetas de muy pretéitas temporadas pueden ser buen complemento para lo que está por llegar.
Más aficionado al revival de lo que nunca fui, disfruto de los ritmos melosos que como ninguna dibuja María Dolores Pradera en su canto por las formas y modos de nuestros bisabuelos. Melodía de estudiado trayecto curvilíneo y cuerdas mejicanas para una noche de soledad e incipiente estío.
Podrán decir que no se estila, pero eso cada vez nos importa menos.

domingo, junio 24, 2007

Con ese concepto tuyo para Los Nuevos Tiempos.

Sonando en mi cabeza: Tú en mí (Los Brincos )
Yo te quiero de verdad
Te lo voy a demostrar
Si confías tú en mí
Puedo hacerte muy feliz
Y si piensas tú en mí
Un cariño de verdad
Es sincero y nada más
Si lo puedes alcanzar
No lo dejes escapar
Si confías tú en mí
Puedo hacerte muy feliz
Y si piensas tú en mí
Si confías tú en mí
Puedo hacerte muy feliz
Y si piensas tú en mí
Yo te quiero de verdad
Te lo voy a demostrar
Sí.
A escasos minutos de coger un bus urbano que me lleve a la reciente área metropolitana de la Nueva Gran Valladolid, tumbo mi cuerpo sobre la cama. Procuro descansar y olvidar los últimos tiempos, abandonar la mente al vacío.
Pero mi cabeza, recelosa de los últimos cortes de pelo a los que la he sometido, obvia mis intenciones y se propone a recordar detalles y sombras de los últimos días y horas.
Vencido y con intención de escapar, levanto y preparo los accesorios de baño. La cena me espera en el frigorífico. Y los buenos amigos más allá de los límites municipales de la Gran Urbe, dispuestos, ellos sí, a bloquear mi memoria más reciente.
De entre los cuartetos que a imagen y semejanza de los Beatles aparecieron en España durante la década de los 1960´s, es generalmente admitido que Los Brincos fue el de mayor calado. Y posiblemente, el de mayor calidad.
Es imposible negar a estas alturas que la banda fue, como tantas otras, premeditadamente fabricada por visionarias cabezas empresariales. Cosas del pop, siempre lleno de artificios y verdades edulcoradas a medio contar.
Sea así o no, es difícil negar el particular legado musical de estos madrileños. Desde el beat más castizo y aflamencado, Los Brincos han dejado para el recuerdo de un puñado de generaciones temas tan brillantes e imborrables como Flamenco, Nadie te quiere ya, Mejor, Lola o Con un sorbito de Champagne. Fundamento todos ellos de un incipiente nacimiento, el del pop en castellano.

lunes, junio 11, 2007

Comunicación electrónica.

Sonando en mi cabeza: Ich will deine Liebe nicht (Spunky )
Ich will deine Liebe nicht
ich brauche keinen Schermez
Ich will deine lügen nicht
ich brauche keine schande
ich brauche kein Vertrauen
ich brauche deine hilfe nicht
brauche deine Zärtlichkeiten nicht
Ich will deine Liebe nicht
ich kann weiter ohne
deine unendliche Spielerei
Ich will deine Liebe nicht
Ich will dein Sex nicht
gib mir mein Leben zurück
alles andere kannst du behalten
du weisst einfach nicht
du weisst einfach nicht
wie ich mich fühle

Llega una carta de tu banco. Es el extracto mensual. Eres más pobre que nunca, y no hay explicaciones.

Alguien cobró doble un par de billetes de avión. Billetes que no eran especialmente baratos.

Paras, meditas, respiras.

En un hora estará todo solucionado. Pero el día pasa y nadie lo soluciona. Quieres matar a alguien, quemar sedes sociales y hacerte terrorista anarquista.

De vuelta a casa, cerca de treinta grados Celsius. Tomas el carril bici, por que el civismo así te lo indica. Olvidaste el anarquismo, y lo pagas.

Un aspirante a Latin King te replantea tus principios de tolerancia racial cuando para salvar su integridad física estampas la cara contra el asfalto verde. Maldices cuando después de recolocar la cadena y engrasar tus vaqueros descubres el manillar roto de tu bivivlet. Una rotura simple, certera e hiriente que te hace volver a pensar en el terrorismo activo.

Anarquista o no.

Con Jose te desquitas. Y él te recuerda que no hay dos sin tres. ¿Redefinimos el concepto de amigo?

La tercera no llega, y ya debería haberlo hecho. Amigo, sí, pero equivocado.

El día mejora exponencialmente hasta el último respiro. Una tarde de música, cafés y pornografía compartida con buenos amigos. Arriésgaré a decir que los mejores.

Hay quién coje un tren y se despide en medio de una barriada obrera, de esas en las que tan sinceramente a gusto me encuentro. Paseando por el foco del socialismo activo (el real) de la ciudad, siento una extraña sensación de placer en la identificación, en el sentimiento de pertenencia.

De pequeños talleres a grandes hipermercados, la tarde muere de paseo por el Casco Antiguo. Con el de la tercera que no llega.

Y de noche, sin poner la colada. ¿Me queda ropa interior?

Una cosa que recordar: Yo no soy actriz porno; pero será por la tripa, no por tetas. Los paseos nocturnos rebajan tripa, Jose. Ahora podrás comer frutos secos sin cortapisas.

Al llegar a casa esta tarde, pensé en el Kommunikation de Spunky como liberación a mis tensiones. Lo enchufo y la pista 1 salta. Saltan la 4 y 5. Y la 12. Miro escéptico el repoductor y pienso: ésta es la tercera.

Como no pienso desembolsar otros 15 € por él, no habrá más que darle al e-mule.

Ich will deine Liebe nicht es el único tema en alemán que, según mis conocimientos, haya editado Spunky. Un tema fuerte en lo lingüístico y en musical. Bases spunkianas como ninguna, desgarro y rencor vocal. Una conjunción perfecta para dar rienda suelta a mi odio universal.

sábado, mayo 12, 2007

ENTRE LA HEREJÍA Y EL EURODANCE

Sonando en mi cabeza: Por la ventana (Astrud )
A quién no le gusta
Claro que me gusta tu perfil
Contra la luz de la mañana
Pero hazte un lado
Pero al otro lado por favor
Voy a saltar por la ventana
Voy a saltar por la ventana
Voy a saltar por la ventana
Aunque me dé pereza
Rebotar contra la acera
Cierra la ventana,
Ciérrala, que así será mejor
Así al saltar podré romper los vidrios
Y mientras caigo
Brillaran a la luz del sol
Y todo va a quedar mucho más bonito
Y todo va a quedar mucho más bonito
Y todo va a quedar mucho más bonito
Aunque compadezco
A quien tendrá que recogerlos
Voy a saltar
Voy a saltar
Voy a saltar,
es lo más prudente
Voy a saltar
Voy a saltar
Voy a saltar,
nunca me sigues la corriente
Baja la persiana
y corre la cortina también
Y luego las contraventanas
A ver si me llevo todo por delante de una vez
Que es de lo que tengo ganas
No te lo crees
Que es de lo que tengo ganas
Ahora te da la risa
Pero tendremos que verte
Cuando me rodeen con tiza
Voy a saltar
Voy a saltar
Voy a saltar, es lo más prudente
Voy a saltar
Voy a saltar
Voy a saltar, nunca me sigues la corriente
El dilema está servido.
De un lado, el mayor acontecimiento mediático del año, a unos cientos de metros de mi habitación, en la mismísima capital de la Castilla del Norte.
De otro, la tradición más rancia y casposa, el evento por excelencia de cada mes de mayo, que no falla ni en la ciudad ni en el campo, ni en la Península Ibérica ni en los Balcanes.
La Pantoja, delicia de las marujas aburridas del país, personaje del que no se libran labradores ni modernos, llega recién salida del calabozo a la Plaza Mayor de Valladolid. Su primer concierto tras la detención, su primera humillación pública, su muerte figurada.
Un Mercado Medieval (o renacentista, ¿quién sabe de la diferencia?) a pocos metros recuerda que el estigma de las tradiciones castellanas aún persigue a los culpables. En la misma plaza dónde decenas de infieles, herejes, protestantes y traidores en general de la Santa Iglesia Católica dieran su vida para santificación del Estado se ajusticiará hoy a la nueva hereje folklórica del siglo XXI.
Cual moderno Torquemada (Valladolid, 1420) el nuevo alcalde de la Nueva Valladolid trae para deleite de sus conciudadanos (nada que ver con los nuevos tiempos democráticos y sus cercanos procesos electorales) una nueva víctima. Balcones de precio millonario, afluencia estimada en una población similar a la de Soria, tomates y hortalizas en general. Los tiempos cambian, pero no las esencias.
Pan y circo, mucho mejor si incluimos el escarnio público y nos sale gratuito el lote completo.
A pesar de la oportunidad histórica que se me presenta, yo nunca he sido proclive a seguir a la masa popular.
Así que todo me encamina a la comunión con el clásico primaveral por excelencia; alcohol barato al ritmo de una Europa decadente que esconde sus vergüenzas bajo tecno-pop post-soviético de última generación.
Astrud son un género en sí. Esta afirmación está manida como pocas, pero yo creo en ella más que en Cristo resucitado.
Y lo son cada vez más. En Tú no existes ahondan en particularidades y estigmas personales, se cierran más que nunca y ya no se asemejan ni a nada ni a nadie.
Letras y melodías que nadie más podría firmar, despreocupados de gustos ajenos y aconsejados por el más puro placer personal.
El hiperrealismo es rey, y con él se suceden momentos de descoordinada sonoridad. Vertederos que esconden tesoros y fetiches, palizas nocturnas, investigaciones a pie de barra, nuevos amigos freak, intelectuales enamorados en Levante e intentos suicidas. Ni un conato de universalidad, todo es propio y nada se puede extrapolar.
Esos son los Astrud hoy por hoy. Intentar comprenderlos en su totalidad es quimera. Conformémonos con deleitarnos en sus historias de telenovela futurista.

viernes, mayo 11, 2007

Sinónimos

Sonando en mi cabeza: Altas horas (Entre ríos )
Son altas horas
y vuelvo a bajar
tantas cosas
vuelven a empezar
Tu alma, viste temprano
mi cuerpo, has despertado
Y aún, ni toda oscuridad me detendrá
yo solo seguiré tu voluntad
espero, que alumbres, quiero que me des la luz
tan sólo quiero verte una vez más
Buscando sinónimos ingleses para maricón salta un destello parpadeante en la barra de Windows. Alguien me habla desde cientos de kilómetros.
Y necesito los sinónimos más que nunca.
Que la dicha de Queer as Folk esté con conosotros.

viernes, abril 20, 2007

En proceso

Sonando en mi cabeza: Oh! La Inercia (Parade )

-¿Cuántos meses han pasado desde entonces?

-Pues casi medio año, fíjate.

-Es que no es normal, cariño. Vete ya de ahí.

-La inercia, que es muy mala. Te agarra y no te suelta. Te quieres ir, pero no te deja. Y acabas en la mierda hasta el cuello.

-Tú lo que eres es un vago de mierda.

-Eso también, chica.

Y con estas cosas se nos va pasando el tiempo.

domingo, abril 15, 2007

La eternidad de cada día

Sonando en mi cabeza: Gloria (Nosoträsh)
Pensaba en escribirte unas cuantas cartas,
contarte lo que hace tiempo nunca me pasa.
Sería tan aburrido
y muy poco interesante.
Hoy tengo mil y una ideas para esta tarde:
hacerme un vestido con mapas de los lugares
que he visitado desde que me dejaste,
plantar flores de maría
o perderme por las calles,
cenar con el camarero de nuestro restaurante,
bailar por este pasillo que esta tan frío,
mezclar chocolate y leche para un batido,
pegar saltos en la cama,
mejor si es acompañada,
acostarme los domingos
ya muy de madrugada.

Mientras comentaba hace un tiempo con un buen amigo teorías sobre el espacio y el tiempo, recordé la teoría del eterno retorno que el nihilismo robó a los antiguos griegos. La belleza que encierra esa teoría es brutal; por certera y simple, por compleja y verdadera.
Hablábamos de Matrioskas y de mundos infinitamente encerrados en otros mayores. De escenas y secuencias que repiten existencias cíclicas en la Historia y en nuestra vida, de cómo el concepto de tamaño y de eternidad se pierden cuando las referencias nos son desconocidas.
Nada es mucho ni poco cuando no hay nada que sea mayor o menor.
La física, las matemáticas, se confunden con la metafísica. Con muchas más limitaciones pero al igual que ella, no tendrían sentido sin la presencia de coordenadas. El problema sobreviene cuando descubrimos que las coordenadas no son reales, que los puntos absolutos e inamovibles nunca han existido fuera de nuestra mente.
Así en el día a día nos vemos obligados, como investigadores teóricos de nuestra propia existencia, a imaginar nuestras propias coordenadas. Puntos y líneas que proponemos como absolutos cuando en realidad no dejan de cambiar y moverse dentro de una verdad universal de la que tenemos que resignarnos a no conocer ni siquiera de su existencia.
Si la carencia de referencias impide reconocer lo grande y lo mínimo, es admisible pensar que en nuestra vida esta carencia nos aleje del discernimiento entre el bien y el mal. Entre el ridículo y la grandeza.
Con esta incapacidad es fácil cometer sin-sentidos en busca de una teoría personal que puede o no ser cierta.
En estos días la realidad se ha cernido sobre mis propias cábalas, y ha acabado por aniquilar una magia que pudo haber sido nada más que un truco invisible a mis ojos miopes.
Egoísta o nihilista, no importa. Voy al futuro, y aún temiendo la inevitable repetición de dramas y comedias, voy sin miedo.
Por que nada es mayor o menor, mejor o peor, si la coordenada eres tú.

En momentos de inútil trascendencia vital, como en un ciclo cerrado al exterior, el pensamiento revuelve canciones que puedan aportar razones o explicaciones. Con la revuelta, los clásicos son los ganadores.

Nosoträsh es el grupo fetiche de muchos y muchas. Razones sobradas hay para ello. A unas composiciones pop brillantemente concebidas y ejecutadas, se suma la delicadeza de limitadas historias universales. Pequeñas verdades que de tanto repetidas en nuestras vidas, construyen la historia de nuestra existencia.

Con cuatro años de vida, Gloria es posiblemente la mejor canción de las asturianas. Ritmos percusionados animan el giro del drama a la diversión. Nunca hay que escribir cartas al pasado, por que si todo retorna, es mucho mejor esperar cenando en restaurantes caros.

viernes, marzo 02, 2007

Y con estas cosas se nos va pasando el tiempo

Sonando en mi cabeza: Torremolinos (Linda Guilala )

El final del invierno acostumbra a ser poco llevadero. Esperando el calor, los pantalones cortos, las cervezas en la yerba de la facultad y el Festival de Eurovisión no es posible encontrar tiempo para disfrutar de las últimas nieblas y mañanas de frío.

Así que febrero se convierte en el peor mes del año. Con suerte, al menos, es el más corto también.

A la monotonía invernal de la estepa castellana se une el costumbrismo siberiano de mi propia vida. Mucha cerveza, poco trabajo y depresiones matinales.

La vida de becario es interesante en los primeros meses, cuando aún no necesitas involucrarte en el trabajo y lo único que te preocupa es que por primera vez en tu vida cobras algo parecido a un sueldo Y que podrías independizarte si no te encantara que mamá te prepare la comida, te haga la cama y te pague la banda ancha.

Al pasar el tiempo y ser piedra angular de la investigación, al asignar a tu persona, ingeniero como eres, responsabilidades propias, pues se te quitan las ganas de salvar al planeta de la tiranía del petróleo.

Por que, siendo sinceros, y aún pudiendo ser mi propio futuro (y esto es mucho más transcendental a que sea el futuro de la humanidad) los biocostumbibles me producen aburrimiento e indiferencia.

Y con estas cosas, acabas por perder el interés en probetas y pipetas y lo encuentras en el Erasmus de turno, aunque sea francés, qué más da. Y es que tendrá novia, pero el francés del laboratorio es más maricón que yo, que mis amigas ya lo han determinado así y lo que ellas dicen va a Santa Misa (me haría yo al catolicismo si diesen misa ellas)

Descubro así, en febrero, que es un mes muy puto, que soy un obsesivo. Si no encuentro una distracción ajena a mi mente, me la invento. Y le puede tocar al francés o al nuevo disco de Parade. Me obsesiono, invento, y ya me veo en plan Tolkien creando un universo paralelo lleno de hobitts y elfos en perpetua orgía.

Y encuentras siempre algo mejor que hacer que irte a la cama, quizás escribir esto, quizás que alguien te pida matrimonio vía Messenger. Para luego no tener tiempo de día para llamar a María o contestar aquel amable SMS de tu compañera de CAP.

A lo mejor si fuera el hombre de mi vida quién escribiera en mi móvil, cambiaría de idea y me enamoraría del bioetanol, de Tolkien y de la Santa Misa.